
No hay palabras, aunque las haya a miles.
Un abrazo a todos desde la dolorosa impotencia.
(una renovada vuelta pública al ruedo para el ejercicio de la función analítico-crítica que considero "no filosófica" e incluso "antifilosófica").
Una capacidad telepática o equivalente fue algo que quizá siempre quise poseer. Tal vez por ello se materializó de ese modo sui generis en mi novela. La telepatía es y tal vez nunca pase de ser algo más que una profunda fantasía. Absoluta, claro, si la pretendemos aplicar a los pensadores que nos precedieron. De ellos podemos asimilar sólo su pensamiento registrado, impreso u, hoy en día, grabado audiovisualmente; más o menos literalizado y muchas veces, lo peor, traducido. Aunque fuéramos telépatas, seguiríamos obligados a "escuchar a los muertos con los ojos" y, como insistía Leo Strauss, a obligarnos a "leer bien".
La semana pasada, más exactamente entre el 19 y el 23 de este mes, estuve en Copenhague con el objeto de asistir a la Convención Europea de ciencia ficción, fantasía y terror que tuvo lugar allí en simultáneo con la convención danesa.
Llevaba cuatro ejemplares de mi libro conmigo. Dos los regalé a quienes espero que me lean y me promuevan en sus países si les he gustado. Los otros dos... ¡los vendí porque me lo pidieron después de la lectura del fragmento y contestar a sus preguntas acerca de mi novela (la foto, lo juro, no es un montaje), uno a este grupo encantador de Leipzig y el otro a un "coleccionista suizo de libros del género", Pascal Ducomun, amigo mío desde las anteriores convenciones y una persona entrañable!
Amigos y visitantes eventuales, ¡pasen y vean!: ya tengo en las manos mi novela; en pasta, con cubierta en colorines, foto y reseña, ilustración y mapa (estas realizadas por Gabriel como ya señalé con mucho orgullo, gratitud y todas esas cosas...) y con todo aquello que me llevó años escribir y reescribir, corregir y volver a corregir, por fin copiado en blanco y negro gracias a las modernas técnicas digitales de la actuales artes gráficas... Entiendo que en el curso de las próximas semanas estará en las librerías (si la distribuidora se mueve como espero.)
¡Qué satisfacción: me han comunicado que mi primera novela está en imprenta! ¡Boorosh, el hacedor de luz (o debería decir, de lush) en Tietnianish, ya asciende desde el fondo del Mar ilushminando la oquedad en la que transcurrirá la historia (una historia que se cuenta en algún lugar y en algún tiempo para provocar... "Una nueva conciencia")! ¡Mouil-agra, la joven orillera que desempeña el rol de la heroína, ya comienza a perfilarse en mitad de la nada, avanzando hacia ningún sitio, como parte de un sueño!
La imagen de un mundo subterráneo con un mar interior perdura en mi memoria desde que era un niño. Obviamente se lo debo a "Viaje al centro de la Tierra", una aventura que nunca podré olvidar. ¿Qué hay bajo nuestros pies?, fue la pregunta que en realidad me hizo avanzar hasta el final en su lectura; es decir, una de las tantos interrogantes que nos vamos haciendo desde pequeños mientras vamos aceptando como realidad lo que vemos y suponemos que nos rodea a pesar de que no poderla abarcar, ver o tocar: el centro de la Tierra, las estrellas, el futuro, la vida eterna.
«Tietnianish, literalmente El mundo alrededor de La Lush, ha sobrevivido hasta ahora sólo por convicción, cobardía o inercia, olvidando siempre las innegables evidencias de que no es otra cosa que una Oquedad más de La Ilimitada Roca. Ahora, cuando nuestra lucha contra místicos y vacilantes nos está empujando más allá de la victoria, cuando el deber de defendernos nos exige conquistar el predominio, debemos sepultarlo definitivamente y dar un nuevo nombre a nuestro mundo, un nombre innovador, revolucionario y combativo!» (extracto tomado de un panzibao teiki publicado tras la heroica batalla del Gaiduaa)
Con este mapa se levanta el telón de "Una nueva conciencia". En ese lugar que he llamado Tietnianish suceden muchas cosas, han sucedido otras y seguirán sucediendo más. Sin embargo, como todo espacio-tiempo, el de la novela es parte de otro mayor, o sea, está encerrado en una caja que se halla dentro de otra que también se halla dentro de otra... a la vez que contiene cajas progresivamente menores.
Esto también afecta al título. La historia más propiamente literaria, la de la aventura, apunta a una nueva conciencia del mundo y de sus habitantes, pero esta historia es parte de otra en donde ésta ayuda a adquirir una conciencia igualmente novedosa. Por fin, la novela, como cualquier aporte a la literatura en la que aspira inscribirse, pretende dar lugar al fenómeno al que Leavis y Ford hacen mención.
Por eso no puedo aceptar, ni siquiera desde la visión de la breve historia mayor que envuelve a la más extensa (desde la caja grande), que la novela pueda considerarse un juego sin significado (jitanjáfora, como he dicho en la presentación.) Por supuesto que es un juego, como todo producto de la imaginación del hombre, pero aún esto tiene significado y significación. En todo caso, la aventura sostiene el significado de la literatura y su misterio.
Algo profundo me vincula a la literatura a la vez que a la ciencia ficción y también a la novela de aventuras. Pienso que no es casual que siendo niño y teniendo al alcance de mi mano todo tipo de lecturas, me haya orientado principalmente hacia las novelas de Julio Verne y hacia las revistas de comic que contenían "ciencia ficción".