lunes, 21 de agosto de 2017

Un uso espúreo de la considerada "islamofobia generaizada"


En cierto modo y en buena parte, esta entrada vuelve sobre el tema que traté hace un tiempo en relación con otra acción terrorista, la de París, realizada en el marco de la Yihad contemporánea, y la portada que tras aquellos masivos asesinatos de guerra sucia publicó Charlie Hebdo, a saber:  "Ni ofensiva ni humorística... simplemente mentirosa".

Tan mentirosa como las manifestaciones de decenas de musulmanes en Barcelona haciendo incapie no en la condena radical (en todo caso reducida al método utilizado para doblegarnos: el terror) sino... a negar su  complicidad con los asesinos y a negarles a estos que los representen, (algo que los propios terroristas y su movimiento ya se encargan muy bien de señalar al considerarlos inconsecuentes). Más exactamente: a exigir, junto a y respaldados por sus compañeros de ruta de la izquierda, que no se los... "discrimine", lo que no es sino la cobertura de algo más que intentaré desenmascarar para beneficio de las "almas bellas" que un día pudieran verse sorprendidas por la realidad que toda la representación oculta.

Y esta es la primera mentira que en realidad oculta la verdad: la mayoría de los musulmanes que habitan Europa y practican su culto... no está en contra de la islamización del mundo (yihad) sino del método utilizado por los grupos llamados "radicales".

Por otra parte, de este modo, el "asunto" pasaría de repente a ser el "problema de los pobres musulmanes" en lugar del "ataque del terrorismo yihadista". ¡Abracadabra!

La doble mentira pretende así ser defensiva a priori y junto a sus sub-cómplices de la buena izquierda evitar la crítica a las raíces semiocultas del problema, enceguecernos para que nadie las vea y las exponga. Porque esto es lo que pretenden y declaran abiertamente: "No pongan en cuestión nuestras tradiciones y creencias, ni nuestras "restantes" prácticas religiosas"... (¡Hoy, en la benemérita "Sexta", una figura de la comunidad musulmana señaló el "error" de llamar al terrorismo en cuestión "yihadista"... y ni uno sólo de los contertulios le hizo la menor observación o pregunta, en concreto y simplemente, obligándolo a que explicara que significa la Yihad!) Intentando dar vuelta la tortilla con la ayuda de una notable mayoría de comentaristas/periodistas y comentaristas/políticos de la extendida y mediocre izquierda de nuestros tiempos (la "izquierda de los desamparados", como la he llamado una vez), que con intención o inercia llevan al desplazamiento del tema principal, el ataque, al de una supuesta "necesidad" de "no caer en la islamofobia" y, de esta forma, ayudarlos a conservar y seguir así extendiendo sus conquistas "pacíficas", o, en otras palabras más ajustadas: a ir islamizando el mundo en nombre de los "pobres árabes", símbolo actual de "los desamparados del mundo" (ver más). (Esto, dicho sea de paso, es lo que hace de la religión islámica la religión de los pobres por antonomasia, con lo que va ganando prestigio y justificación a la manera en que un siglo y medio antes consiguió ganarla el marxismo... de ahí la adopción de esta como símbolo de la izquierda. ¡Y de ahí una causa más del encadilamiento que produce en la juventud necesitada de referencias! ¡Lo que contribuye a que haya hijos de occidente que vayan a luchar ya no a Bolivia con el Che sino a Irak y Siria con los nuevos califas sacerdotales).

¿Pero... qué son esas "prácticas" y qué esa "lucha" profética llamada por un nombre que nadie parece querer decifrar y muchos intentan dulcificar: "Yihad"?

a) Sumisión de la mujer y de las niñas (castigos corporales y condena a abrazarse bajo un burka incluidos), ablación del clítoris para empezar, represión y condena a muerte (lapidación y ahorcamiento público incluidos) por "desviaciones" sexuales (homosexualidad, relaciones extramatrimoniales por parte de la mujer, infidelidad), etc., todo lo cual viola las leyes europeas y escandaliza –cuando se atiende a ello– a todas nuestras "bellas almas"... aunque no tanto como, por ejemplo, la construcción de un muro en la frontera de Israel por "los sionistas" o sus acciones militares defensivas pero en los marcos de la guerra y represión convencionales.

b) Yihad: "guerra santa", ¿por quienes y contra quienes?: de los fieles contra los infieles... ¡hasta su exterminio!

¿No se sabía esto? Vamos con una cita particularmente a propósito del Corán (que todos los musulmanes están obligados a seguir): 

"Combatidles hasta que cese la oposición y la adoración debida sea solo por Alá." (Versículo 2, "Al Bacra", capítulo 193) (*)
 
Así y con ese objetivo principal, las decenas de musulmanes que se manifiestan estos días en Barcelona, es como mienten porque no rechazan los objetivos de los terroristas (la Yihad) sino sus métodos "inconducentes" (uno de los manifestantes dijo: "No lo lograrán", y me cabe pensar que le faltó añadir: "... de esta manera"); y mienten de nuevo al tener por objeto defender sus actuales conquistas en territorio occidental, todas las cuales violan las leyes del Estado y de la Comunidad Europea como ya he dicho, y que incluyen en primer lugar su libertad de propaganda (¡de la yihad y de la práctica de sus "tradiciones culturales"!) y la reclamación de los bienes que entienden que aún les pertenecen (la Mezquita de Córdoba, hoy Catedral, por ejemplo... en su camino a la restauración del Califato de Al-Andalus), algo con lo cual estoy casi seguro que todo musulmán también comparte, incluidos los manifestantes.

Por otra parte, ¿cuántos y de qué virulencia son esos "ataques islamófobos" que se denuncian con muchísimo más ruido que la represión y ataques a cristianos o judíos en el mundo?; ¿por qué los grupos que realizan estos últimos son considerados por "la opinión pública" como excrecencias minoritarias y los que hacen cuatro o cinco pintadas sin ir más allá como los otros son anatemizados casi orquestalmente?; ¿por qué se justifica fácilmente por parte de demasiados las reacciones de los "rebeldes" y ni un poco a gente que reacciona ante la indenfensión que les prometen burócratas, diplomáticos, progresistas y demás "almas bellas"; ante el miedo a ser golpeados de no saben dónde?... ¿No es para entender que si el hambre lleva a la violencia también, sin duda, lo hace el miedo?

¡Sin duda se podría decir: "nolite judicare", y el que esté libre de pecado que siga tirando la primera piedra! O tan sólo hacer un desinterasado y desprejuiciado desenmascaramiento de lo humano por la crítica. Y la crítica, la vivisección de la crítica, no propone nada de nada porque sabe que la marcha humana no será jamás paradisíaca por mucho que la angustia nos lleve a soñar que lo pudiera ser.




(*) Y las hay aún mucho más taxativas e impías hacia los infieles, aunque no vienen aquí a cuento y suelen ser consideradas propias de "otros tiempos" y por tanto "mal interpretadas" por "los radicales". Algo, sin duda, que caracterizó (y casi se autoreprimió por completo) a todas las religiones, a toda idea de Dios (que como bien dijera Durkheim equivale a pueblo: pueblo contra los demás pueblos cuyo sometimiento daría más "confort" al propio...) Pero esto, que también se utiliza para correr un tupido velo sobre las intenciones combativas de los musulmanes, no es la cuestión. Dicho sea de paso al respecto: esto sólo pone sobre el tapete la única diyuntiva posible: o unos imponen a los otros sus leyes y convicciones o se soportan tras una autorepresión concertada que exigiría la renuncia de y el combate explícito de los propios musulmanes contra las prácticas más recalcitrantes de su religión.


lunes, 8 de febrero de 2016

Dulces milicias del horror



¿Sorprende? ¿A quiénes? ¿No será a los idílicos que todavía creen que se podrá contener la deriva que reduce a la nada su idílica pertenencia al pasado racionalista y humanista "auténtico", a los que todavía creen que no serán traicionados? ¿A los que persisten en mantenerse niños... o prefieren "jugar" a serlo (en el sentido de "representar", de "falsear") con embozada y taimada avidez? 

Por mi parte, sostengo que es perfectamente comprensible la fascinación que re-une a los potenciales y esperanzados okupantes de dachas (ocupantes muchos de apartamentos más que privilegiados) y los ávidos de una política de redistribución basada en el lema "a cada amigo según su capacidad de lamer", es decir, de subvenciones que recompensen la simpleza y el arte "de consignas" (digamos: "a lo Gorki"), a quienes ni por asomo se preocupan por lo que pueda suceder "realmente" y que "el espanto se convierta en la orden del día" (Saint Just) con tal de que ellos puedan vivir sus festecitas de "la alegría", su idílica felicidad de carnaval, compartir el optimismo con los que tengan que guardar silencio so pena de ser recluidos, que viven en la banalidad y harán oídos sordos a los que se quejarán y serán ciegos a los perseguidos y muertos "contrarevolucionarios", y justificarán los pogromos en nombre de la Patria, re-descubriendo las frases de los sanscoulots o de los kampucheano-democráticos, qué más da, etc., etc., etc. (¡esos etcéteras sugerentes a la manera de los de La Boètie!).

Basta estudiar sus perfiles para comprender qué han votado y qué vitorean cada dos por tres... No se trata de algo nuevo sino de otra repetición, tal vez más mediocre y teatrera que la previa. Como dijera Quignard (¡ah, qué gozada leerlo!): lo cíclico lo signa todo; no habrá "superhombre" que tuerza o "rectifique" el "eterno retorno"... Porque, recordando a Freud, los hombres no querrán nunca dejar de ser "una banda de asesinos que mienten". ¡Es la precondición del poder que se desea!


martes, 13 de enero de 2015

Ni ofensiva ni humorística, simplemente... mentirosa.

Si la última portada de Charlie Hebdo (la inmediatamente posterior al atentado en el que dos yihadistas asesinaron a diez de sus trabajadores gráficos y tres policías, uno musulmán, y otros dos asesinaban a cuatro personas de religión judía) pretendía representar y reafirmar la conciencia de Occidente, Europea y francesa "de todos los tiempos"... tengo que decir que desde mi punto de vista lo ha conseguido más allá de lo que se puede ver, e incluso como el propio grupo productor pretende, superficial y simplemente... salvo, hay que precisar, en cuanto a esa pretensión de expresar ese absoluto atemporal, al menos en cierta medida, ya que, si representa a Occidente, a Europa y a Francia es en realidad a esos entes instituidos tal y como hoy, y no siempre; hoy y cada vez más, se están manifiestando.

Lo que se vislumbra (o al menos yo vislumbro) es la característica decisiva del  Occidente actual que se ha convertido en prototípica a gran escala, que va tomando forma con la descolonización del mundo (¡y su reflujo contaminante!), con la cual la inmensa mayoría del mundo (contaminación mencionada mediante) actual se identifica, comparte y se impregna cada vez que puede de ella como si de una moda que haya que exhibir, es decir, salir a escena cada día, se tratara; ya sea para sostener alguna idea o consigna como para sostener una contraria. Y en uno u otro caso, como doble apropiación identitaria (*).

Algo que se prefiere practicar... sin ver y sin pensar. A golpe de consigna.

Esa característica expresa la convicción o la asunción de que todo es espectáculo, todo es táctico, todo es mentira (esto dicho por abreviar: ocultamiento de las evidencias en nombre de unos "principios" o "conveniencias" pragmáticas). Conforma, en fin, la manera de vivir que se ha instituido de arriba a abajo, nunca mejor dicho; lo que Mary Douglas ha denominado "estilo de pensar" imperante. Podríamos decir: "el actual paradigma de estos tiempos". Lo que inviste de esa  identidad a la que se le aplica el nombre de "occidental" ahora "libre de materia grasa, de gluten, de azúcares", de todo lo perturbador y patológico que llevamos dentro.

Lo que yo al menos vislumbro en el trasfondo, en el "a través" de los velos, es la función relativamente deliberada y relativamente ciega (acorde con los tiempos, para abreviar de manera un tanto imprecisa pero muy alegórica) que se asigna a todas las actuales manifestaciones que se emiten desde o a través de las estructuras establecidas (Estado –con sus tres poderes o en realidad uno o dos menos en algunos territorios demarcados del mundo–, Prensa, Universidades, Organizaciones Profesionales –otras–, Culturales, etc.); la función de ocultar los hechos aún si son flagrantes con el fin de reescribir la Historia (a la manera en que lo hacía el Ministerio de La Verdad del 1984 orwelliano), todo ello realizado con..., diría yo para resumir, una particular intencionalidad ejemplarizante, educativa, inculcadora, y así paralizante, que perseguiría hacerse con una dignidad (occidental)... nuevamente superior. Una dignidad que reemplazaría la denostada y, como vulgarmente se dice, "políticamente incorrecta", mentalidad dominadora anterior, la que llevó a Europa a la conquista del resto del mundo, considerado por ella salvaje o bárbaro en la tradición que compartieron griegos y romanos y sin duda judíos y musulmanes, babilonios, asirios, sumerios y egipcios...: la tradición humana que considera humanos a nosotros y no a los otros. La que, por dar sólo un par de ejemplos venidos a cuento, llevó a los franceses a incluir en su himno nacional: "Qu'un sang impur abreuve nos sillons/ (...)/ Amour sacré de la Patrie/ Conduis, soutiens nos bras vengeurs!", etc., o en la canción del partisano (Le Chant des partisans) creada, cantada y radiodifundida por doquier para animar de la resistencia contra el nazismo: "Sortez de la paille les fusils, la mitraille, les grenades./ Ohé, les tueurs à la balle et au couteau, tuez vite!/ Ohé, saboteur, attention à ton fardeau : dynamite..".

Superioridad de reemplazo ya no tanto en tecnología (que también... sobre todo de la buena: curativa, reconfortante o... "disuasiva"...) sino en inteligencia, en sutileza, en astucia, en tolerancia, en democratismo, en laicismo, etc. Superioridad... pero con "mala conciencia".

En última instancia, no es esto muy diferente de lo que Occidente manifestara antes con la cruz, la espada y la pluma con la intención de escamotear el horror y la crueldad inseparables de la conquista, la colonización y la explotación sin escrúpulos que necesitaba para expandir su civilización. Pero... como ahora se representa a los arrepentidos..., e incluso... a los que perdonan...

¡Superioridad del y de los justificadores!

¿Y quién y quiénes justifican?

¿Y qué es justificar?

Es evidente que del otro lado, se opera más o menos lo mismo (y en el fondo, a mi modo de ver: lo mismo), sólo que el velo encubridor escogido es la santidad, la vieja (en apariencia) santidad, aunque, en realidad, detrás ya no haya un pueblo armado de dios (esta vez "de Alá") sino una camarilla de magnates mafiosos del petróleo y unos estados teo-burocráticos que no pueden funcionar en el mundo de hoy como si nada hubiera cambiado (ni tecnológica ni institucionalmente) y que deben seguir las pautas propias de una burocracia totalitaria, es decir, sin contrapoderes en todo lo posible, que es hacia donde van tanto los de un lado (Occidente) como los de los demás (Rusia, China, sociedades de África y de Medio Oriente, en fin... todo el mundo).

Charlie miente pues en todo. Menos, en todo caso, en su deseo de conservar su mundo y continuar en él. Algo que compartimos todos cada uno a su modo y que en el límite defenderemos como tantas veces... con lápices pero también, "Ohé!", con "dynamite!"...

Al presentar a Mahoma reescrito (por redibujado) como un occidental que llora junto a las víctimas, ¡que se identifica con ellas y con la revista por la que perdieron la vida!,  y así condenaría (indirectamente..., claro..., es erróneo exagerar cuando se pretende ser convincente) a los terroristas...

¡Miente, miente y miente... porque Mahoma, en el cielo (o en el infierno según quién lo sitúe) sólo puede... condecorar con la media luna al mérito a sus valientes combatientes!

¿Es que Charlie necesitaba esa cobertura para crear (más allá de cualquier otra división de otro tipo que sin duda existe en el campo musulmán –volveré sobre ello–) la ilusión de que del otro lado son unos pocos y una mayoría de musulmanes integra ya occidente por el sólo hecho de que no se alza en armas contra la Republique?, ¿porque vota socialiste o lo que sea..., mientras sigue sin renunciar, ¡sin repudiar!, ¡sin siquiera ignorar!, las numerosísimas invitaciones a alzarse "contra el infiel" y a aplicarle las leyes tal y como se detallan en las sharías, etc., es decir: el degüello o el tributo; mientras ¡también miente! (esa mayoría) cuando  se manifiesta diciendo "Je suis Ahmed" –el policía musulmán asesinado... por servir al infiel, por traidor, qué si no, por sobre todas las cosas–; y ¡también miente! (esa mayoría) al decir que "el Islam pregona la paz" respondiendo a unos religiosos (imanes) que están doblemente instalados en Occidente, en Francia, o donde sea, como religiosos privilegiados que viven bien gracias a ello a la vez que sin dejar de llamar a los demás infieles: porque una y otra cosa redunda en beneficio propio..., guiados por ese otro objetivo, de otro tipo, como dije antes, que de santo no tiene indudablemente nada, que sirve a los intereses socio-profesionales de esos religiosos que llevan la batuta mientras son condenados por vacilantes o hasta por traidores a la causa por los más "radicales", y que juegan de ese modo entre dos fuegos, entre dos aguas, que como tantos de este mundo "flotan y no se hunden" en palabras de Jacques Prévert...?

Necesidad o "estilo de pensar" asumido es para el caso lo mismo. Con esa conducta, con esas acciones se miente y se desconcierta tanto como en 1984, la Unión Soviética, la Alemania de Hitler y la Italia de Musolini, la China de Mao, la Campoya de los jemeres rojos o la Ruanda de los hutus, por nombrar algunos de los casos más sonados, repugnantes para nsotros, ¡cómo no!, despiadados o crueles o... Pero la lista es interminable y cubre también donde imperan las farsas democráticas más evidentes, como en Venezuela y casi todos los países latinoamericanos, Rusia, China, e incluso allí donde se guarden las formas, como en Europa o Norteamérica, con todos los intermedios que cualquiera debería poder imaginar; todo tan sólo por una cuestión de equilibrios o desequilibrios y no por la adscripción o el abandono de una supuesta "moral". Lo que no significa que no se prefiera la farsa equilibrada (bajo la cual es el equilibrio de fuerzas el que da la paz..., la quietud como diría Tucídides) en lugar de la farsa nacida de algún desequilibrio... (por preferir las primeras..., hasta lo hacen muchos musulmanes y muchos comunistas..., empezando por los embajadores y sus cortes burocráticas que bien las aprovechan).

La "verdad" (volviendo al tema particular que nos ocupa) es otra: el Islam que se respete a sí mismo, el Islam consecuente, es sin duda el que sigue los preceptos de Mahoma y está decidido a degollar o a exigir tributo, a recuperar las tierras que "le pertenecieron", un poco violentamente y liquidando a los traidores que obstaculizan la marcha de la reconquista y otro haciéndolo a la  manera sigilosa en la que cada vez más camarillas pretenden hacerse con el poder burocrático: a través de los vericuetos democráticos vigentes, de las grietas que deja en pie "la mala conciencia" poscolonial, a través de alianzas tácticas que en cuanto se pueda serán traicionadas... Todos los grupos que aspiran a tener poder en uno u otro ámbito: la empresa, el edificio, el barrio, la región, el país, el mundo, han aprendido de la táctica de caza de las leonas, que sigilosamente se acercan a la presa hasta que sea demasiado tarde.

La "verdad", en todo caso, consistiría en exigirles a los musulmanes que renuncien a la mitad del Corán y lo reescriban, por ejemplo, mediante un Gran Concilio a la manera cristiana. Es decir, invitándolos a repudiar la otra mitad desde la óptica de un ingenuo humanismo ya perimido y hoy puramente teatral (como el de Charlie Hebdo o el de los gobiernos del mundo, insisto de paso). O, consistiría, si acaso, en reconocer que el combate sólo podrá ser sangriento... aunque, quizás,  ¿por qué no?, hasta que se establezcan unas alianzas diferentes con un nuevo reparto redistribuidor... La "verdad" está precisamente ahí, en la imparable capacidad imaginativa del hombre para conseguir la comodidad deseada, se simbolice esta mediante un harem de vírgenes o mediante el establecimiento de una colonia en la Luna y otra en Marte. En otras palabras: ¡en la posibilidad!

No sé si queda todo zanjado... De hecho queda claro a qué me refería con esa mención a esos "objetivos y divisiones, de otro tipo" que aparecen teñidos con colores diversos, ya de democracia o comunismo, ya de santidad o de moral, ya de libertad, de seguridad o de cultura, ya de sionismo o antisemitismo, islamofobia o racismo en general, etc., etc. ¡Da igual, no se confunda nadie, no sea nadie (¡menuda ilusión melancólica de mi parte, claro!) presa del desconcierto de unos y de otros, de todos los actores y de todas sus máscaras...! Las camarillas, en el marco de unas u otras alianzas tácticas y variables (¿Irán aliado de USA...; por qué no cualquier día de estos? ¿España tragándose o atragantándose con unos u otros atentados, proclamas formativas y acciones clandestinas de reclutamiento, aliada de Arabia Saudí... ¡y hasta de Hamas!..., por qué no...?

Se trata de las camarillas que pueden permitírselo todo porque han conquistado el poder de una u otra forma y ocupan los sillones; porque... representan a "sus pueblos" por haberlos bien interpretado, por ser su conciencia o por sostener sus tradiciones y costumbres ancestarles o conquistadas...; ¡da lo mismo!

Sí, lamentablemente (dice mi melancolía que tanto cuesta abandonar), ¡da lo mismo!

Entretanto, el mensaje es claro: sigamos básicamente como hasta ahora, tolerando e integrando. Sigamos básicamente como hasta ahora: confiando en nuestros representantes. Sigamos básicamente como hasta ahora: dejemos en sus manos la seguridad de todos... Ya no hay dios que provea, pero sí la autoridad. Sigamos básicamente como hasta ahora: dejando que diriman sus asuntos como bien puedan mientras nos usan, unos u otros, como carne de cañón... y nos den ciertas migajas de la tarta empezando por los más amigos y/o más fieles. ¡Sigamos básicamente como hasta ahora... porque sólo así será posible seguir... tal vez hasta el borde del abismo!

En cualquier caso, o nos sumamos a la marcha de unos o de otros, o estaremos condenados... por todos. En un mundo en donde cada vez más, a cuento de unos vasos comunicantes cada vez más desbordados, ya no sólo estaremos "todos en libertad condicional", como denunciaba en su día una película italiana muy aguda, sino... en el mismísimo corredor de la muerte que, como un ilimitado laberinto borgiano, se copia sobre el mapa de las calles y carreteras de la Tierra.



(*) Claro que hay "identidades" e "identidades", y medios para asumirlas ante el propio grupo y ante los que se intenta arrastrar. Está en un extremo el nazismo con la erección de su industria furibunda de muerte y está el judaísmo, que impone una Ley rígida a su propio pueblo de diferenciación con respecto a y de negación de los pueblos idólatras que los rodeaban y sacrificaban niños a Baal. Están con los primeros todos los que antes o después proponen un exterminio del "bárbaro" y los que se contentan con esclavizarlos. Están los que necesitan beber sangre y los que dejan a los demás que sufran sed en el desierto, los que se salen al campo a combatir y arrasar y los que se rodean de murallas... ¡Ya me conformaría yo conque esto último hicieran los creyentes islámicos!


martes, 14 de octubre de 2014

De la indenfesión a la que nos vamos empujado todos



 "... en primer lugar, señalo como inclinación general de la humanidad entera, un deseo perpetuo e inquieto de poder y más poder, que cesa solamente con la muerte" (Hobbes, Leviatán).
"Hay algo, no sé qué, en la censura de la multitud, más terrible que cualquier juicio individual..." Hobbes, Obras Inglesas)
"El hombre teme a la muerte con una necesidad ineludible" (Hobbes, Del ciudadano)

Seguramente no he podido escuchar todas las (innumerables) "opiniones" (¡ni todas las mentiras tácticas circulantes!) sobre lo que muchísimos (con el periodismo actual) gustan llamar "crisis del ébola" (o "del Ébola"), que imagino en su casi totalidad ecos los unos de los otros..., pero me atrevería a afirmar que entre ellas no hay una que señale el papel clave que ha tenido en todo el "proceso" el "estilo de pensar y de conducta" vigente en las sociedades del presente (y muy en especial en la española). Un "estilo" que a mi criterio explicaría tanto la indolencia de los "representantes electos" y de todos los funcionarios "políticos" y "administrativos" desde el más alto al más periférico, con su predisposición visceral a actuar SÓLO en beneficio de sus carreras "políticas" y en muchos casos, cada vez más en número y profundidad, "a cualquier precio" (aunque lo hagan tan mediocremente -algo igualmente creciente y sintomático- que consiguen que se les de vuelta la tortilla cada dos por tres, como es el caso), así como el grado en que esta mentalidad ha calado en la propia población, por todas partes, produciendo "profesionales" que por encima de todo se cuidan de no afear su "prestigio" aún a costa de desparramar una enfermedad que nos descubre vulnerables e indefensos (creo que este es justamente el caso de Teresa al margen del "accidente" originario, es decir, en relación a la relativa ocultación de su posible displicencia, ocultación debida tal vez a "la vergüenza" que se evita reconocer a cualquier precio; una hipótesis básicamente psicológica que remite en cualquier caso al mismo origen: lo que podría llamar "una excesiva preocupación por lo aparente" paralela al "sálvese el que pueda" a "cualquier precio". Algo que cada vez se ve más en niños y adolecentes... a imagen de sus padres, amigos, amigos de los padres y maestros).

Precisamente, ese "estilo" imperante en el mundo (y muy acentuado en España) se corresponde a esa "excesiva preocupación por lo aparente" en detrimento de  "la responsabilidad personal". Practicarlo parece la única manera de cubrirse las espaldas para continuar haciendo carrera (zancadillas y puñaladas traperas mediante, comme il faut); la manera en que hoy se puede hacer sin abandonar la mediocridad. Esto es, escurriendo el bulto, es decir: a la manera o estilo burocrático. Un estilo basado en el aparente cumplimiento de los reglamentos y en el barrido de la mugre debajo de la alfombra. Y que se inculca en la casa y en la escuela.

De ahí que estemos todos en la indefensión tanto desde arriba como desde alrededor, a cuenta del obrar negligente y egoísta de nuestros propios iguales, lo que nos persigue a cada paso de manera creciente, a la vuelta de todas las equinas, en todas las actividades, en la rutina y la paz aparentes tanto como en la guerra o las catástrofes, mientras unos y otros gozan respectivamente del ejercicio teatral de gobernarnos o de la rebelión infantil que "exige" un paternalismo eficaz, imposible, idílico y esperanzado como todas las cosas que, contrariamente a lo que nos impone la enfermedad... que vino del Tercer Mundo, demuestra hasta qué punto domina a occidente las diversas formas y vías de su "tercermundización" o "asiatización", es decir, la burocratizacion más salvaje y más cínica que en el límite marchan imponiendo obediencia y lealtad "absolutas" bajo las banderas de alguna Verdadera y Salvadora Moral (siempre del Estado, sea un califato, un reich o un engendro "en un solo país").

Pero de eso, que implicaría un profundo "autoexamen" generalizado, y con ello una crítica radical a lo que sustenta el sustento de la mayoría... ¡y a lo que justamente nos va llevando paso a paso y sin remedio al colapso!, de eso... NO SE HABLA; hacia ahí NO SE MIRA.


viernes, 5 de septiembre de 2014

¿"Democracia" es lo que quiere "el pueblo"?


En 1852, Tocqueville sostuvo con la intensión de quedara claro para siempre que "la Revolución no se hizo para conquistar la libertad" (El Antiguo Régimen y la Revolución). Sirvió de poco, quizá como siempre servirá de poco dejar un des-cubrimiento a la posteridad… Hoy su figura y su nombre se han sacralizado y selectas frases de su pluma se esgrimen para fines con los que probablemente no se habría sentido muy cómodo sino aún algo peor. Y pese a todo, cuando se "describe" un hecho formalmente "revolucionario" (con interesada grandilocuencia sin duda) se desliza sin tapujos la idea de que tal movimiento lo que pretende es conquistar "La Libertad".

Yo en cambio sostengo, con Tocqueville, que lo que se pretende siempre, ¡en todos los casos!, por parte de los "pueblos" (como se llama a la mayoría de un país o del mundo cuando se aglomeran en torno a "reivindicaciones políticas y sociales" plasmadas en unas u otras consignas neoizquierdistamente bendecidas es… el reparto o redistribución a su favor del botín que resulte del reemplazo. Y si antes, para la vieja izquierda, se requería un cierto rigor en las consignas… hoy se entiende que eso "es lo de menos"… ¡Y vaya si tienen razón los que actúan según este criterio, porque el botín será repartido y redistribuido de cualquiera de las formas después de la batalla… en concreto entre los participantes de arriba hacia abajo y hasta donde queden al final migajas!

De ahí que todos, ¡todos!, los partidos que se forman para convocar al "pueblo" a secundarlos… no tengan necesidad alguna de comportarse "democráticamente" ni de ofrecer "más democracia" salvo como recurso retórico, rindiendo tributo a "los maestros" (a ser posible a sus últimos discípulos), como pura rémora legitimadora, en todo caso, porque así lo dictan los "buenos modales", pero nada más (aunque incluso esto está cambiando en ese "renovarse o morir" de la camarilla ilustrada del momento, como se puede ver hoy en día bajo la batuta del chavismo y aún más de Maduro en Venezuela, cuando organiza esos nuevos rituales en los que se mezclan formas litúrgicas y pajaritos portadores del alma y/o el mensaje del Gran Timonel).

De ahí que el juego de la representatividad se lleve a cabo entre camarillas que se parecen cada vez más en las conductas. Y de allí que las masas comiencen a pensar en un posible "buen hombre" que piense más en ellos ("el pueblo") que en sus bolsillos, los de sus familiares y más dilectas amistades… Un "hombre bueno", un "santo", que ponga en primer plano "Una Moral" de hierro, profundamente "religiosa"… Esto está dando por ahora pantomimas penosas, como la protagonizada por Maduro y sus se-cuates (que son muchos, cuidado), pero también puede adquirir formas más "serias" y más "trágicas"… Y puede que entre ellos acabe el mundo adecuadamente repartido… ¡y con "los pueblos" convertidos en ganado!

Próximo a su muerte, con todo el bagaje que acopia un auténtico escritor a lo largo de su vida de visualización radical, como en cierto modo ya he denominado a esta conformación del escritor auténtico en mi artículo sobre Kafka, Flaubert puso en boca de sus personajes póstumos lo siguiente, que es sin duda una buenísima aproximación a la raíz de las cosas (a mi modo de ver):

"… el Pueblo acepta a cualquier tirano con tal de que le deje meter el hocico en la olla…" (Gustave Flaubert, Bouvard y Pecuchet, final del capítulo VI).

Sin duda: dan ganas de "irnos al fin del mundo" (íbid.) ; aunque allí las cosas, como ya hemos descubierto, son iguales.