lunes, 24 de septiembre de 2007

29a. Convención Europea de Ciencia Ficción y Fantasía de este año

La semana pasada, más exactamente entre el 19 y el 23 de este mes, estuve en Copenhague con el objeto de asistir a la Convención Europea de ciencia ficción, fantasía y terror que tuvo lugar allí en simultáneo con la convención danesa.

El objetivo principal de mi viaje fue dar a conocer mi novela y de hecho algo más de mí mismo en esos ámbitos de la Literatura de Ciencia Ficción y otras, a cuyo efecto participé en los eventos que más interesantes me parecieron de los muchos que tuvieron lugar allí: mesas redondas, lecturas, proyección de alguna película amateur, paneles... Pero, como dije, yo fui fundamentalmente a leer un fragmento de "Una nueva conciencia" que había hecho traducir antes para la ocasión (y que cuelga de este blog en el apartado correspondiente.) Fue toda gentileza de parte de los organizadores el aceptar mi propuesta y y darme esa oportunidad.

Yo ya había asistido a dos de las anteriores convenciones (República Checa y Finlandia) lo que me había permitido hacer varias amistades, algunas de las cuales volvería afortunadamente a ver. Se trataba de personas excelentes, exquisitas, llena de vitalidad y de sentido del humor.

Esta vez, el fenómeno volvió a repetirse y fueron tantas y tan interesantes las personas con las que puede conectar que he decidido repetir la experiencia en próximas ediciones, concretamente, en Rusia 2008 e Italia 2009, donde pienso participar activamente, dando más difusión a mis escritos y exponiendo mis ideas, cosas claramente inseparables, al menos en mi caso. Y fue un evento que permitió encuentros entre casi todos los interesados en el género en Europa.

En cuanto a la situación del mercado, debo decir a la luz de lo que se debatió allí que ni siquiera el anglosajón, que para mí debía seguir siendo la Meca para el género, se mantiene firme. Representantes de revistas de prestigio de Irlanda, como Abedo One, lo manifestaron contundentemente: hay una pérdida notable de interés por parte de los editores de todo el mundo por publicar ciencia ficción. No creen que sea negocio y se decantan claramente por la fantasía (dragones y espadas, gente pequeña y escurridiza, anillos y varitas.) Sin duda el fenómeno Poter ha sido decisivo (aunque yo creo que lo determinante es el "pensamiento simple" que se ventila en estos libritos mentirosos e insuficientemente elaborados desde un punto de vista literario.) Esto sucede hoy en día en Inglaterra, de modo que no se trata, como yo pensaba a fin de cuentas, de un fenómeno exclusivamente latino y especialmente español. Es sencillamente global. Si a esto sumamos las dificultades y la lentitud en el incremento de ventas (unos 2000 ejemplares en dos años casi todo en USA) que un escritor joven americano (muy inteligente y con mucho que decir por cierto) está experimentando con su primera novela ("Venusia"), el panorama no puede ser más desolador. Al menos para plantearse vivir... del cuento y la novela, como la mayoría de los escritores pretende.

Tal vez yo sea en ese sentido un caso singular. Yo parto desde un principio de que mi literatura no puede ir mucho más allá de un círculo doblemente reducido, por su contenido (aunque menos) y por el género en el que formal y irremediablemente se inscribe. Sí, la pertenencia a la Ciencia Ficción lo etiqueta a pesar de que la novela, por lo que cuenta, debería ser tratada como literatura en general. Pero eso es lo que debo pagar por moverme en un escenario sin límites, donde el drama puede ser llevado hasta la sublimación. Y donde no me veo sujeto a "casos particulares" sino a algo que podría llamar más bien "modelos", donde las leyes del movimiento social humano y de su imaginario ideológico se ponen en evidencia; que es lo que yo pretendo resaltar.

Pero volviendo al tema de la Convención, otra cosa que me gustaría resaltar es que se evidenció nuevamente una voluntad y/o un deseo de defender "el territorio" de la Ciencia Ficción por parte de la mayoría de los presentes, tanto por los escritores como por editores y traductores. Los fans de la Ciencia Ficción siguen llevándola en la sangre. Eso me gustó, tal vez porque por eso me identifique con ellos.

Por otra parte, he vuelto a ver un interés más que aceptable por nuestra literatura (española, latinoamericana) de parte de países como Polonia, Rusia y Grecia entre otros, algo que seguramente se debe dar en la República Checa, Hungría y los países escandinavos. Noté incluso cierto interés también por parte de Francia e Irlanda. En todos estos casos, se exige y se busca un grado de calidad y "voces nuevas", nacidas de otros ámbitos que el de sus propias naciones. Está visto que lo que el mercado, aunque sea reducido, pide una escritura cuidada, trabajada, y contenido intelectual, y no una ciencia ficción de ópera. Los editores de Irlanda lo dijeron explícitamente: riqueza literaria y aquello que un escritor sienta profundamente que tiene que decir.

Concluyendo, apunto aquí que la convención acabó con un verdadero acercamiento entre representantes de revistas de muchos países "pequeños" y los escritores presentes de la mayoría de los países de Europa, lo que dio lugar al esbozo de una auténtica estrategia de colaboración.

La idea es aprovechar los costes en los que incurra una revista para reducírselos a las demás y así en una red o alianza que las beneficie a todas y de hecho a los escritores de las distintas lenguas. Incluso se pretende conseguir apoyos de fondos de la UE. El objetivo es ayudar a estos a penetrar en el mercado americano, por un lado, y de ampliar los mercados para cada lengua al conseguir que cada obra sea traducida a la mayor parte posible de las demás. La idea se irá desarrollando, si todos colaboramos en ella, y creo que tiene posibilidades reales en más de un sentido.


Acabo con dos noticias para mi vanagloria (ya se sabe: vanitas vanitatum et omnia vanitas):

Llevaba cuatro ejemplares de mi libro conmigo. Dos los regalé a quienes espero que me lean y me promuevan en sus países si les he gustado. Los otros dos... ¡los vendí porque me lo pidieron después de la lectura del fragmento y contestar a sus preguntas acerca de mi novela (la foto, lo juro, no es un montaje), uno a este grupo encantador de Leipzig y el otro a un "coleccionista suizo de libros del género", Pascal Ducomun, amigo mío desde las anteriores convenciones y una persona entrañable!

Además, publicaciones de varios países me pidieron que les enviara cuentos para su publicación.

¡Fue mucho más de lo que esperaba! La próxima vez llevaré conmigo algunos ejemplares más.

En fin, ciertamente, he vuelto fortalecido. Como muchos nos hemos dicho en los pasillos:

¡We must not give up!

¡Ya lo sabes, Mark! ¡Se que no podrás hacer otra cosa!