sábado, 14 de febrero de 2009

Los "Invasores" del espacio interior... y nosotros mismos.

Casi todos los gobiernos y particularmente del de España, y ahora a cuento de "La Crisis", vienen prometiendo al pueblo, cada vez más, y más ostensiblemente que las mil y una veces anteriores a lo largo de la historia del "Estado Moderno", que se distribuirá entre todos... ni más ni menos que el propio futuro que ellos mismos habrán de construir. Un futuro que dan por seguro y con el que el presente quedería sobradamente cubierto y ese mismo futuro garantizado.

Pero que la subsistencia actual del "pueblo" se garantice con los frutos aún no alcanzados que potencialmente pueda (¡o deba!) producir mañana, no sólo es un engaño esquizofrénico sino que pretende hacernos cómplices de nuestra propia explotación y opresión secular más allá de lo que ya es aceptado. Con lo que la doble vuelta de tuerca llega a un extremo que revienta las costuras del propio racionalismo que servía de justificación a todo el armazón en que esa explotación y opresión opera sin contestación definitiva.

Sí, es evidente que el Leviatán de Hobbes se justifica como nunca a sí mismo a través de las promesas cuyo cumplimiento descansará en nuestro propio esfuerzo y... en la vigilancia que ejercerán los distribuidores de riquezas o bienes futuros sobre nosotros para que podamos o debamos producirlos. Y es también evidente como, al mismo tiempo, deja al desnudo al monstruo que su razón pretende haber engendrado como beneficioso y sano.

¡El absurdo de la situación no resiste la lógica y como tal provoca el rechazo viseral de todo ser reflexivo... siempre y cuando no pertenezca al grupo que agita esa propuesta que pretende que consideremos salvadora!

Pero es que esos seres, que cada vez se alejan más de nosotros en atención a sus intereses, sueños y modo de vida (incluido el de ganársela), y que tienen del mismo mundo una visión inversa de la nuestra al punto de que no ven absurdo sino enteramente lógica su conducta desconcertante, incoherente y mentirosa, parecen comprometidos, o más bien coaligados, a obligarnos a alcanzar ese futuro para beneficio aparente de nosotros mismos.

¡Algo que, bien pensado, parece increíble que esté sucediendo y... sobre todo... que lo sigamos aceptando todos, incluso como una condena, que ni siquiera así sucede!

Vistas así las cosas, no queda sino comprenderlas bajo la consideración de que esos seres, que conforman un grupo con personalidad propia como suele decirse, no del todo sólido ni bien avenido (incluso a veces muy mal por cierto), y que cada vez se parecen más unos "invasores" de una "civilización extranjera", inclusive humanoide, han tenido la amabilidad de hacernos prisioneros de nuestra propia indolencia y de nuestras diversas preferencias lúdicas, es decir, de nuestros profundos deseos de ser amamantados de por vida, de nuestra convicción de que no servimos para organizar nuestras vidas por nosotros mismos y, por último, de sentirnos más ligeros y más puros lejos de las preocupaciones cotidianas. No podemos seguir engañándonos y dejar de reconocer que por eso los soportamos dentro de ciertos límites que sin duda no han sido alcanzados.

No es extraño que Wells haya imaginado ese mundo de Elois y Morloks que se encuentra en el fondo bajo la piel de nuestras sociedades complejas desde los primeros tiempos de la civilización y que hoy han alcanzado esa inaudita absurdidad que parece inexplicable. Me sorprende incluso haberlas reflejado yo mismo (y en este punto voy a permitirme otro poco de inmodestia) tan precisa y efectivamente en mi cuento "Para que se cumpla el plan", un cuento con el que en su momento sólo había pretendido retratar los casos en principio extremos que se dieron en la Historia Contemporánea, casos que creí evitables mediante el reclutamiento de conciencias y el debate riguroso que lleva de la pretensión educativa más inocente al mismísimo totalitarismo.

Porque lo que sucede en aquel espacio imaginario, más allá de otros detalles, se origina en el fondo en la convicción rousseauniana de "obligar a ser libres" a quienes no lo quisieran ser, es decir, a quienes concibieran su libertad en "términos distintos" a los pensados por él, y por otros como él, antes, durante y después; los que se metieran un determinado modelo de sociedad en la cabeza, convencidos de que habían encontrado "lo mejor para toda la humanidad".

¡Sí; de repente me he dado cuenta de que no había sino reconfirmado la tremenda capacidad de la intuición humana para iluminar el túnel del tiempo a través de la literatura; reivindicado mi trabajo y su motivación subterránea tantas veces apreciada, sentida, vivida en mis lecturas de Kafka y de Kundera, de Priest y de Úrsula K. Le Guin, de Camus y de Dostoievsky, etc., etc.! Y me he sentido bien...

Ahora bien, que el absurdo funcionamiento de la sociedad llegue a plagar de monstruos la literatura, no puede ser atribuible más que al tremendo horror que nos produce intelectualmente hablando una absurdidad tan enorme. Pero esa absurdidad tiene su base en la impotencia y la pereza, en definitiva en la desesperada manera en que nos aferramos a lo que deseamos aunque de ello sólo realicemos una ficción a medias: escribir, pensar, amar, pasear, comunicar, etc. La política requiere dedicación y distracción respecto de nuestras predilecciones, de nuestros juegos, de nuestra diversión... Y pagamos por ello hasta con la esclavitud.

Cada vez lo tengo más claro... a través del reconocimiento de mis propias inclinaciones.

Hoy, esta situación, aunque la mayoría siga pensando que no se llegará "tan lejos" como en mi cuento o como en El Castillo o como... en la Europa de 1933, se extiende y profundiza cada vez más en todos los rincones del planeta. Hoy, la burocratización capitalista (que eso es en base a sus características ni más ni menos) es global. Hoy, tanto en las más remotas y atrasadas regiones del mundo como en los países más modernos y avanzados, que es como son vistos desde la cultura no por nada dominante (lo que no significa una "superioridad" para cuya medida no hay nada "superior" capaz de determinar), pueden observarse con toda claridad comportamientos gubernamentales equivalentes los unos a los otros y que nos llevan a que califiquemos a nuestros propios dirigentes políticos "occidentales" como "tercermundistas" y "bananeros" y a que nos sorprenda que se puedan construir Estados modernos, incluso más o menos formalmente democráticos y capitalistas, al menos con muchas de sus características definitorias, inclusive a la sombra de organizaciones originalmente terroristas (aunque ya impropiamente consideradas como tales en tanto regentan un Estado en sentido estricto -un asunto que debe considerarse seriamente para poder comprender muchas cosas-).

No es nada que no suceda de continuo y en ámbitos mucho más reducidos desde siempre. Incluso que no se pueda observar entre los animales más próximos al hombre, en particular entre ciertos simios. El insoportable peso de la subsistencia y el ansia irresistible de comodidad lleva a cada ser humano a ver en el otro la herramienta que le pueda permitir aligerar la carga y retener los mejores frutos. Esta sensación la reflejó el hombre como un castigo cuando escribió el cuento aquel del Génesis, y atribuyó a Dios y a la maldita falta de control sobre sí mismo el que fuera expulsado del Edén para tener que sudar la gota gorda. De ahí la pulsión por huir como sea de ello, de estar lo más en el Paraíso que la realidad haga posible, de apelar a esa mentalidad carroñera gracias a la que sobrevivieron nuestros ancestros más lejanos y, también, de responder a esa imperiosa tendencia de la materia de la que estamos hechos que en Físicas hemos denominado inercia...

Esta conducta ha aflorado en todas esas cosas que nos dan al mismo tiempo un poco de vergüenza y nos empujan una y otro vez hacia la práctica de la hipocresía, como se puede ver en el rol atribuido a las mujeres por los hombres a lo largo de la Historia o en la institución de sociedades basadas en la fuerza y la astucia productoras de jerarquización social. Estas situaciones que se justificarán sólo a posteriori, sea mediante el "derecho natural" y las "robinsonadas" hipotéticas nacidas de una lógica selectiva, como es el caso de la "inevitabilidad" de la división del trabajo... justificada a su vez en la supuesta necesidad de un progreso sin límites que nos debería llevar hasta las estrellas que el destino señala como nuestras.

Hace muy poco comenté lo siguiente en otro blog, y tal como lo cierro: "Así lo veo...":

Desde mi punto de vista, mientras veamos el problema como un absoluto (¡y considerar “superiores” en sí a nuestras sociedades lo es, sea o no lo que algún día acabe por confirmar o rebatir la Historia!, siendo que lo son sólo para nosotros), no acabaremos de entender lo que pasa, todo seguirá sorprendiéndonos como si fueran “cisnes negros”, “terremotos” o “meteoritos”… La gente, las poblaciones del mundo, las masas del mundo… sólo buscan la protección de los Estados engañosos, eso es en el fondo toda la cuestión. Si colapsan al menos los más nefastos (y sin duda lo son para nosotros mismos por lo que nos “prometen”: grúas y lapidaciones, tortura, esclavitud, dogma obligatorio… en los peores casos, y tiranía en los mejores) eso haría recular lo peor en una primera instancia, pero, si no vemos la tendencia dominante, que seguirá su avance de todos modos, nos volveremos a contentar y creeremos que “occidente ha demostrado su superioridad” cuando en realidad… los burócratas gobernantes y gobernadores usarán hasta esas frases para oprimirnos cada vez más. Eso es lo que viene sucediendo desde la Revolución Francesa: no ver que la sociedad democrática es la generadora de la burocrática irremediablemente, irresistiblemente.

Así lo veo…

En efecto, así lo veo. La sociedad actual es mero resultado de sucesivos encuentros resueltos mediante pasos sin orientación alguna pero... viseralmente muy interesados, sin duda irreversibles aunque no absolutos ni perpetuos. Parecen grandes cosas, incluso abismales y maravillosas, aunque quizás por lo tremendamente absurdas que pueden llegar a ser en nombre de su permanencia. Y tenemos que ser conscientes de la primacía de esos intereses en lugar de creer que respondemos a cosas menos mezquinas o más trascendentes.

La queja principal, en todo caso, sigue y seguirá siendo la misma: maldita fuese nuestra falta de sensatez y maldita la falta de paciencia que tuvo quien no nos impidiera gozar del Paraíso. La queja principal y la solución única: explotar, oprimir o ser mantenidos (en el lenguaje social de hoy... subvencionados). Aunque a veces uno no puede dejar de soñar con algo más sublime...

8 comentarios:

Costan dijo...

La pregunta no es si el sistema actual está mal, que lo está, sino ¿qué poner en su lugar? Criticar es fácil, lo difícil es construir. ¿Qué construirías tú si tuvieras la ocasión?

Costán Sequeiros Bruna

Carlos Suchowolski dijo...

Antetodo, bienvenido Costán. Verás, mi conclusión en cuanto a "construir" es que lo vamos haciendo todos y por eso lo que se construye está como está: quiero decir, que es un resultado de muchas cosas que no pueden ser encorcetadas en un modelo imaginario que nazca de la mente de un solo grupo o de un individuo que los "oriente". Los que lo consiguen es porque consiguen engañar y ejercer el poder mediante la mentira, la fuerza y hasta el terror. De algo así prefiero abstenerme (como ya dije en posts anteriores) y en todo caso, ni siquiera soñar con la posibilidad de un "liderazgo" o un "movimiento" propio. Estoy convencido de que debería hacer muchas cosas que irían en contra de mis mejores ideas y de que muy pronto debería sustituir mis "objetivos puros" por la "necesidad de conservar el poder a toda costa" o... retirarme... o ser incluso retirado por mi propio grupo, entre otras posibilidades.

Yo creo que te refieres a que es fácil vituperar, pero criticar bien es algo que se evita hacer bien en nombre del "modelo" soñado, etc.

De la crítica (o disección) de la realidad debería ir saliendo algo de todos modos. Creo que lo más importante es "conocerse a uno mismo" en primer lugar (extendiendo esto al grupo con el que nos identificamos y al ser humano en general).

Repito para dejar esto claro: "si yo tuviera la ocasión"... haría lo que muchos han hecho, dominar. Y seguramente tendría muchos críticos y opositores, perseguidos y eliminados, exiliados y encarcelados... En fin: nada particular ni nada de lo que merezca uno vanagloriarse... salvo que tenga vocación de burócrata político.

Gracias de nuevo y un saludo.

Hugo C. dijo...

Muy de acuerdo con tu tercer párrafo del comentario.

Relacionado con el principio de tu reflexión, allá por los primeros párrafos, hace poco, en un trabajillo de filosofía política que hice, terminaba de esta manera -citando a Holbach-

[...] ¿Y el estado hobbesiano, acaso no pretendía también la educación del ciudadano para cultivar la virtud de los hombres? ¿No será el Estado el mayor beneficiario? Leyendo a Holbach todo queda más claro: “Así es cómo la educación formará ciudadanos para el Estado: los depositarios del poder premiarán a quienes hayan recibido esta educación debido a los beneficios que aportarán a la patria, […] enseñarán a los ciudadanos que las promesas que les hacen la educación y la moral no son falaces, que en un Estado bien constituido la virtud y el talento abren el camino del bienestar…” Pero la realidad es que también tendremos que lidiar con esta otra afirmación: “el estado de sociedad es un estado de guerra del soberano contra todos y de todos sus miembros entre sí.”

Quizá esté un poco sacado de contexto jaja, con las prisas... Esta es mi pequeña aportación desordenada, pa' rellenar, más que nada :D

Un antebrazo.

Hector1564 dijo...

Hola Carlos,

Buen post.

Te hago unos apuntes:

Dices:
¡Sí; de repente me he dado cuenta de que no había sino reconfirmado la tremenda capacidad de la intuición humana para iluminar el túnel del tiempo a través de la literatura;

Oh!! Cuánto me gustaría que escribieras un post (si lo has hecho ya enlázamelo) donde describieras el significado o sentido de la literatura. ¿En este mundo de culturas terciarias hay cabida para Dostoievski o sólo la hay para, yo qué se, Steven Pinker?


En tu comentario dices:

mi conclusión en cuanto a "construir" es que lo vamos haciendo todos y por eso lo que se construye está como está: quiero decir, que es un resultado de muchas cosas que no pueden ser encorcetadas en un modelo imaginario que nazca de la mente de un solo grupo o de un individuo que los "oriente".

y estoy totalmente de acuerdo, de hecho esa es la tesis de Hayek -no sé si la conoces...

Por lo demás, y ya enfilando tu post, lo que está claro es que nuestra sociedad vive un proceso de esteroclerosis, a razón de su paulatina burocratización, una burocratización que surge precisamente por no aceptar la incertidumbre inherente a los procesos no teledirigidos -como el mercado-, por no aceptar, en suma, que a la sociedad sólo cabe la crítica no la reconstrucción pues tal empresa última excede con mucho
el pensar humano, pues tal empresa no puede ser ser encorsetada en un modelo imaginario que nazca de la mente de un solo grupo o de un individuo que los "oriente". Carlos pero también Hayek dixit

p.d: ¡Te he echado de menos en esta serie mía de posts! :-(

Saludos

Carlos Suchowolski dijo...

Hugo, hola, gracias por el aporte ya que no conocía a Holbach. Sin duda han sido muchos los que vieron en mayor o menor medida el grado en que el Estado adquiría "autonomía", como si fuera realmente el dios de Hobbes que tanto nos gustaría que velase por los hombre y que en cambio no se siente comprometido para nada... Pero si cambiamos el enfoque (robinsoniano como todos los que sirven de justificación al racionalismo) de que el Estado no nace "para ayudar" sino como RESULTADO de una lucha entre grupos humanos (la de siempre), entendemos mejor a mi juicio el carácter "alienígena" de los burócratas, "invasor", "opresor" como si de una "raza-no-humana" se tratase. En este sentido, a veces imagino que, si siguen ese camino hacia la tiranía... puede que "el pueblo" reaccione también como si contra "otra raza" se tratara... pero son especulaciones aventuradas. Lo cierto es que mientras puedan repartir "soma" y tranquilidad relativa (o sea, no lleven esto al colapso o cerca) contarán con el pueblo, no sólo con la mayoría sino con la casi totalidad (es decir, al margen de las diferencias de colorines que entretienen a las masas y las hacen esperar algo mediante el uso de los mecanismos democrático-formales).
El asunto en todo caso, no puede seguir estudiándose con los enfoques de nuestros viejos ilustrados... enfoques que no dan más luz sino que producen niebla...
Un saludo.

Carlos Suchowolski dijo...

Hola Héctor, perdona por no dejar nada en mi paso por tu blog; prometo hacerlo, aunque haces referencia a fuentes que desconozco y por eso me he abstenido. Además... estoy "a tope" y lo que se presenta demasiado arduo o exige documentación que debo acopiar... lo dejo de lado un poco. ¡Es demasiado! Y también me debo a la literatura, ¿no?

Ahora pasemos de atrás para adelante a tu comentario al que en parte le servirá de aclaración lo que contesto a Hugo.

Sin duda la alegoría de la "construcción" de la sociedad "por todos" da lugar a confusiones. Bueno, todo discurso corre ese riesgo (el léxico de Hobbes no ayudó ni al suyo) y habrá que precisar a posteriori. Las alegorías me gustan por ser más lñiterarias y porque creo que despiertan la imaginación. Total... como no vamos a conseguir nada porque haya "algo más" de conciencia lógica... O tal vez sí...

En fin, lo que yo pienso al respecto, en síntesis, es que el mundo con el que nos encontramos nos pone en determinados "roles" dentro de los cuales y un poco más allá de los cuales nos movemos todos, interactuando en los diversos planos. Esa interacción da lugar a situaciones imprevistas (no del todo imprevisibles, o hasta cierto punto). Eso sería lo que "construye" sin planos previos pero no mucho más allá del molde existente. De entrada, nos intentamos acomodar, y cuando ya es imposible, intentamos acomodar las cosas, aunque... en primera instancia con el "sano" objetivo de devolverlas a lo previo, a lo conocido y mejorado, a lo conocido sin lo pertirbador... Algo así...

Esto, espero lograrlo, se verá en mi próxima novela (y en parte se ha visto en la que ya leiste, donde hasta algo "enteramente nuevo" pretende ser usado para hacer funcionar mejor el mundo "ya conocido"; que es lo que se proponen hacer los "infectados" de Tietnianish, ¿o no?).

Para mí (debo unos larguísimos pares de artículos que pienso colgar como PDFs para no "asustar" al personal) la burocratización "irrefrenable" o galopante empieza en cuanto los Estados se van haciendo especialmente complejos y los reyes y príncipes aprovechan su poder para lo que lo buscaron: alejarse de las procupaciones cotidianas -aceptame esta simplificación rudimentaria-) hasta que llevando ya toda la administración los burócratas estos aprovechan el embate contra ellos por el puebo y se suben al poder total (revolución francesa de por medio -de nuevo una rápida síntesis-).

Así, no me parece en realidad que se deba a lo imprevisible del mercado sino a la voluntad de los grupos (políticos) que responden a toda imprevisibilidad como mejor puedan (engañando, o reprimiendo, o... etc.) con el único fin de conservar el poder.

Cuando me refería por otra parte a los "modelos de grupos diversos" era a aquellos que inventan los grupos de intelectuales y que luego son reducidos por la burocracia a slogans simples vaciados de verdadero contenido. Esos modelos son los que no lograrán nada intentando encorcetar la realidad (intentando, porque no pueden hacerlo de verdad).

Leí de Hayek el "Camino de servidumbre" y no recuerdo "eso", lo repasaré.

La crítica en todo caso es lo que nos queda. Si creemos haber dado con un modelo válido para todos acabamos cayendo en la pendiente que nos lleva a convertirnos en burócratas. El modelo se reduce como la piel de zapa y queda... "el gorro de C. en la cabeza de G." (Kundera dixit), es decir, una tergiversación claudicante.

He hablado sobre literatura y filosofía, pero te prometo algo más en cuanto me quite objetivos más políticos...

Mira de todos modos aquí ("Filosofía, poesia, conocimiennto") -uniendo el enlace-:

http://unanuevaconciencia.blogspot.
com/2008/03/filosofa-poesa-
conocimiento.html

No sé si me dejo algo, aunque sí sé que no he tocado a fondo todo lo que me dices y que de nuevo valoro y agradezco.

Hasta pronto, un saludo.

Hugo C. dijo...

Gracias por tu respuesta, todo un privilegio para mí. La próxima vez me traigo papel y bolígrafo :D

Un abrazo, ciao.

Carlos Suchowolski dijo...

Hola Hugo, gracias por el peloteo, je... pero dime qué piensas hacer con "papel y bolígrafo"...
Un abrazote.