domingo, 18 de enero de 2009

El irresitible atractivo de Dionisos.

... pero la humanidad también se siente atraída por Dionisos y no puede dejar de soñar con abandonar (o "superar") la sociedad de la productividad, el progreso y el futuro. Cada vez que puede se identifica con la fiesta y la embriaguez, y juega a olvidar los deberes fisiológicos que le imponen el mundo y la vida. La idea de convertirse en Elois bien atendidos por Morlocks tiene indudablemente mucho de atractiva, y más bien por eso tiende a someterse a la rutina de la sumisión al soberano que Hobes justificaba como respuesta idónea al miedo a la supuesta naturaleza salvaje e individualista del hombre que él consideraba indiscutible y que tan sólo ahondaba en la culpabilidad. Los Elois pagaban en la historia de Wells un tributo por su holgazanería e indolencia, pero eran felices hasta que eran devorados por una muerte prematura, sí, pero tan al servicio de los opresores como lo está hoy la población del mundo por estar viva. Los Morlocks se alimentaban matándolos, los burócratas manteniéndonos vivos... algo que se asemeja más apolíneamente hablando a Matrix, que no obstante no explicaría la razón de hacernos soñar con el mismo mundo opresivo del que habríamos salido para soñar y servir a los invasores, en todo caso tan crueles como tan poco sensatos. ¡Mira que extraer nuestra energía y condenarnos a seguir sin poder volver al Paraíso, ni siquiera en sueños, a seguir "ganándonos el pan con el sudor de la frente" como si siguiera siendo así! Pero eso sólo puede conseguir empujarnos a la rebelión en lugar de garantizarles una sumisión agradecida. ¡Nuestros burócratas gobernantes son en ese aspecto más sabios! ¡La Iglesia también, claro, al garantizarnos el regreso aunque sea postmortem... y al garantizarse así a sí misma, como institución, la supervivencia cultural eterna. Y hasta lo eran los mismos Morlocks que en todo caso pagarían el precio de preferir una carne demasiado joven que una conciencia responsable proveniente del pasado racionalista se encargaría de conseguir que revalorizaran para restaurar la tragedia. En fin... por poseer, también los opresores, una vena dionisíaca que empuja al hombre a comportarse como la cigarra de la fábula y no como la hormiga.

Esto, creo, también debemos comprenderlo para entender por dónde estamos yendo.

5 comentarios:

Hugo C. dijo...

Qué grande. Reconozco que vuestras "disquisiciones" me sobrepasan, y por mucho diría yo. Pero me gusta, más aún que si no lo hicieran. Este último post, concretamente, es una mirada "wellsiana" de la sociedad que me ha gustado.

Por lo que veo, últimamente se está hablando de Hobbes, así que no tardaré en volver; creo que aquí puedo aprender mucho. Y con este último halago empalagoso me despido :D

Carlos Suchowolski dijo...

Gracias Hugo, te aseguro que en lo fundamental sólo expongo hipótesis que necesitan contrastación, así que opina sin suponer que aquí haya "autoridades" y menos la mía, que todavía (estoy en ello hasta cierto punto) no tiene la erudición que quizás haría falta. Además, debo reconocer mi indudable carácter excéntrico que siempre aisla un poco y mi facilidad para indignarme a pesar de querer y recomendar "comprender"; una mezcla explosiva y tal vez chocante. Por eso, gracias por el espaldarazo que tanto me ayuda a seguir esforzándome. Vuelve, que yo también iré.

Hugo C. dijo...

No te falta razón, son solamente hipótesis intuitivas las nuestras.

Pero he de confesar que siempre he sido reacio a dar mi opinión, mis "hipótesis". Quizá cada vez menos pero... todavía tengo esa traba. Traba que, por otro lado, me gusta. A veces, sólo de pensar que nada de lo que decimos es objetivo, puede llegar a cansarle a uno. Pero enseguida caes en que es así el juego :D

Carlos Suchowolski dijo...

Bueno, yo no diría que "nada es objetivo", lo que digo, con Nietzsche, claro, es que nada es "absolutamente, universalmente, objetivo", o, al menos, que no tenemos la posibilidad de situarnos desde un sitio que permita decirlo. Sin ambargo, cada día que actuamos y "triunfamos" en base a una "certeza" encontramos ese "sitio", sólo que volvemos a no poder encontrar uno que nos permita decir que ese "triunfo" era el "único" posible y "el mejor"...

La relativa objetividad de nuestro pensamiento radica en que es un resultado de la realidad, de la "evolución", del "proceso adaptativo", y por ello debe tener la capacidad de serlo ya que se desarrolla para esa función, aunque no de manera "perfecta" (o eso diría por no poder afirmarlo y también porque siempre está quedándose corta o pasándose de largo).
¿Qué te parece la hipótesis?

Hugo C. dijo...

Me parece una hipótesis muy válida, incluso más certera que la mía :D Como leí hace nada en El libro de la almohada:

"Las definiciones en ciencia no son importantes, son meramente nominalistas como respuestas tentativas, tanteos, metodológicamente útiles pero no definitorios, no certeras respuestas de verdad irrebatible sino respuestas a preguntas que hacen avanzar a la ciencia".

Un e-abrazo.