miércoles, 10 de junio de 2009

Tratar-pensar la realidad (una ocupación teatral como se verá al final del todo)

No se puede entender el proceso que se ha dado en llamar "del conocimiento" (y que yo prefiero llamar por muchos motivos "reflexivo") si se desconoce, se reduce o se adapta ideológica o tácticamente el significado nuclear de la Evolución en nombre de otras cosas sean las que sean y al margen de las estratificaciones posteriores, más complejas, acaecidas desde que la mencionada facultad de reflexión adquiriera la forma que nos permitiera denominarnos sapiens.

Esto puede parecer una verdad trillada, inclusive darse por asumida (¡hasta la visión católica contemporánea ha acomodado la Teoría dentro de su DI!). Pero, sin embargo, es el punto de partida decisivo (una vez comprendido hasta las últimas consecuencias -1-) para el tratamiento del problema, un punto de partida que en muchos casos se reduce a una función declarativa que se deja atrás... mediante desde la Diosa de la Fortuna de Gould hasta las mil formas del racionalismo con sus intentos de, al menos, tener a mano una realidad ajustada a los deseos por uno u otro motivo. Un punto de partida del que, desde que se vislumbró, en realidad se intenta escapar, se huye.

Es un hecho que la vida transitó (por el momento) hacia una constante complejización de los organismos (o al menos, esto da lugar a una provechosa narrativa), fuese esto mediante simbiosis o mutación o ambas, lo que afectaría tanto a las partes como al conjunto propiamente dicho. Entre esas partes encontramos el sistema (?) de contacto e interacción con la realidad externa al individuo, un fenómeno sin el cual no se habría sostenido la vida ya que esa relación interactiva es la que permite que se produzca el fenómeno de la entropía negativa (?) que parece la vida; que esta tenga, en fin, la capacidad de remontar el tiempo -como dijo Monod, "Azar y necesidad"- por primera vez en la historia (?) de la materia en movimiento. Así de simple (me parece, claro). Simple... pero escurridizo o perturbador.

Ese sistema de interacción con el mundo, inicialmente entre el individuo y el mundo circundante, se desarrollaría por inercia (?) hacia la constitución de un sistema cada vez más especializado, el sistema (?) neurológico. Nuestro cerebro tiene ese origen, y negarlo, o no deducir su operativa de esta realidad, es repetir los intentos del hombre por darse una explicación a un fenómeno que le tiene que parecer impuesto de algún modo, de origen divino, sobrenatural, predeterminado...

El idealismo (y el racionalismo es un idealismo) no puede dar cuenta de los fenómenos reales (de todos es imposible como sea, pero el idealismo no puede hacerlo ni siquiera de uno...), y por ende tampoco de la conciencia, que sin duda es real (2) so pena de que... no exista nada... (y la idea que tengamos de las cosas y de nosotros mismos así como las sensaciones que experimentamos... serían inducidas en nuestras mentes fantasmagóricas que serían sueños de un ente... ese sí, real... con lo que el problema se estratificaría hacia arriba como en el ajedrez de Borges, sin solución ni resolución). El idealismo, sólo permite especular imaginativamente (un juego de esos a los que me he querido referir en la nota), lo que va desde la lógica hasta la metafísica, desde la matemáticas a la literatura... realizando de una u otra forma la idílica pretensión de expresar lo que el mundo "debería ser" para el sujeto, y no "lo que es" (que es... el más allá de lo que se necesita comprender). El idealismo, en fin, sirve de ese modo tan sólo a la utopía, con sus inseparables tentáculos morales, intrínseca y peligrosamente totalitarios, ya sea para el propio sujeto (vida ascética, autopunitiva, constrictiva, autorreprimida, cristiana, protestante, estoica... tantas se han intentado) o proyectable por él a los demás a través del grupo, con la consiguiente proposición de un mundo diferente, teóricamente mejor o más bueno, organizado mediante unas leyes que lo promuevan, lo fuercen y lo conserven (por ejemplo, a la manera de Rousseau).

Porque un todo es un todo -digo antes de continuar para despertar a los que se hubiesen dormido, aunque ya falta poco-.

Por fin, el conocimiento, que presupone por cierto una ontología ya que no se puede hablar de conocer si no es de "conocer un ser" (ser que se presupone por ello de uno u otro modo -en el discurso, claro; ¿dónde si no?- y que aunque se lo quiera expulsar retorna testarudo como una mosca a la que se echa por la ventana... en tanto no se la cierre... en un intento solipsista). De lo contrario, se estará asumiendo o suponiendo, idealísticamente -¿dónde sino en el discurso?-, que, el conocimiento proviene de la Revelación, que proviene de fuera, sea de un Dios o de la Naturaleza, sea de ésta en su conjunto u objeto a objeto...

Y no es, entiendo, que lo que digo, en mi discurso -¿lo que narro para mi propia guía?- lo considere algo así como garantizado... Tan sólo así lo entiendo, y así creo que me explica lo que vivo.

¡Haga pues cada uno (si esto no fuera "todo") de su capa un sayo, porque, andando yo caliente, que se ría la gente!

...O juéguese conmigo sin trampas ni autoengaños ridículos que ya me tienen sinceramente (y hasta arrogantemente si se prefiere) a-bu-rri-do.

¡Muchas ya: muchas, muchísimas gracias por el tiempo dedicado!



Telón


Notas:

(1) Steven Pinker expone con sencillez cómo considerar la vida y cualquiera de sus constituyentes: "Lo que hace que un ojo pueda ver es que este órgano, tal y como lo conocemos hoy (tras adoptar este punto de vista, yo añadiría, que permite organizar en esta línea los hallazgos científicos), desciende de una larguísima sucesión de ancestros que veían un poco mejor que ellos." ("El instinto del lenguaje", Alianza Editorial, pág. 396; el paréntesis puntilloso es mío y... sé que Pinker menciona a punto seguido el azar y usa el término mejor que, de mencionarlos, tendría que hacer nuevas puntualizaciones que me permitiréis que aquí me ahorre). Pues esto es, respecto del ojo, añadido mi paréntesis y evitando las confusiones a que dan lugar azar y mejor por varias causas, lo que apunta a una consecuente asunción del punto de vista de la Evolución. Esto lleva si se comprende, hasta las últimas consecuencias. Y esto es lo que hay que decir, palabra por palabra, respecto del cerebro humano y el sistema neurológico al que pertenece.

(2)
Nótese que afirmar esto es aquí no tiene otro referente que el humano, lo que deja fuera de lugar todo posible pretensión de absolutismo universal o cosa parecida, lo que de todos modos no tiene por qué dejar nada "fuera" agnósticamente hablando sino dar apriorísticamente por "inexistente" esa "exterioridad" imaginaria o imaginariamente supuesta que denomino/denominamos irreal en este esquema (que no tiene garantía alguna pero que "nos funciona" para seguir sobreviviendo y para extralimitarnos de modo de hacerlo posible, y poco más que se me ocurra). Y nótese que estas limitaciones, que no son positivistas, son posibles y necesarias si se parte de la asunción (funcional como se ha dicho para la supervivencia) de que somos un resultado evolutivo y no tenemos misión alguna que realizar en relación a la Naturaleza en su conjunto como la de hacerla consciente o algo así... muy poético pero para mí muy absurdo (de nuevo, sin garantías de demostración alguna como no sea la acción y la conducta inmediata del hombre mismo y de las cosas en el entorno relativo que nos rodea y donde se realizan las interacciones en las que nos vemos involucrados: nuestra realidad, haya o no otra e imaginemos varias más; lo que sólo es mi problema en tanto que juego, necesidad existencial o psicológica, etc.)

(Un apunte más tras esta segunda digresión molesta: había dejado reposar este post cuando me encontré con éste otro de Santago Sánchez-Migallón en su "La máquina de Von Neuman", donde se habla curiosamente de la imperfección biológica, asunto que me conmovió dado que lo he sacado a colación varias veces a cuento de que me parece clave y digno de ser considerado -quizás con otro enfoque filosófico del de la autora del libro que se comenta- tanto como hecho que avala la teoría de la que hablamos como para su aplicación al problema del conocer aquí esbozado. Remito a los párrafos 9 y 10 del siguiente post mío -el que comienza por "Y es que para mí..."- donde precisamente insistía al respecto. Y ahora... je, je... recomiendo rehacer la lectura del presente post... ignorando estas extensas y no del todo necesarias notas...)

7 comentarios:

bLuEsMaN dijo...

"[...] so pena de que... no exista nada... (y la idea que tengamos de las cosas y de nosotros mismos así como las sensaciones que experimentamos... serían inducidas en nuestras mentes fantasmagóricas que serían sueños de un ente... ese sí, real... [...]"

Muchas veces pienso también esto. Supongo que, por lo menos, desde Descartes ya no hay forma de quedarse tranquilo. Conocer, en cierto modo, termina siendo en última instancia una cuestión de fe.

Gracias por escribir el artículo y saludos.

Carlos Suchowolski dijo...

Gracias a tí Blues (por cierto, muy bonito nick, je...) por sumarte a mi "aventura de pensamiento". El tema "tranquilidad/intranquilidad" es un tema crucial en sí mismo; permíteme remitirte a unos posts propios al respecto, que espero te gusten también:

http://unanuevaconciencia.blogspot.com/2009/04/nuestra-vida-y-conciencia-en-el.html

y si tienes tiempo, los dedicados a Nietzsche y a Strauss del año pasado.

Por otra parte, conocer es un imperativo genético-evolutivo y se ha realizado por todas las vías, incluída la fe (y la magia, el mito, la lógica, la ciencia...) No obstante, entiendo que ciertos "métodos" como esos mismos se han convertido a la larga en obstáculos en lugar de realizar su "función" básica o primaria. El caso del oscurantismo medieval y de todos los dogmas que se instituyeron para alejar a la interrogación del objeto (Dios, ciencia, moral, etc.) aparece claramente una y otra vez en la historia de la mano del poder que se pretende conservar o del miedo al que no se quiere enfrentar. El caso de La Razón y hoy mismo de cierta Ciencia por ejemplo, es evidente para el que se atreva a verlo... en lugar de aferrarse a un clavo ardiente o esconderse tras él (clavo grande por cierto aunque no tanto dada la pequeñez del sujeto correspondiente). Y hoy, en la medida en que la proletarización y burocratización de los intelectuales se ha convertido en el canal de su supervivencia por antonomasia... ni te digo (bueno, ya lo vives, entiendo), lo que lleva los dogmas a reducirse a un mero recital de slogans (diez, más o menos, je...) y a vaciar de significado las palabras a base de jerga especialista (además de la acción de la burocracia al respecto que dirije el concierto desconcertante).

En fin, Hugo volverá a decir que esta es una confrencia inacabable... qué remedio...

Hugo C. dijo...

Jaja gran post. No iba a comentar porque... ojalá tuviera algo que aportar, pero he visto que se me nombraba y... :P

Me quedo con la "crítica" al idealismo (en cierto modo nueva para mí) y con las ganas de pillarme el libro de Monod. No es la primera vez que oigo (leo) hablar de él y le tengo ganas.

Ah, si tienes algún post por ahí que trate particularmente, o tangencialmente, sobre los "reformadores" como Rousseau, soy todo ojos. Estoy intentando situarme en este sentido y no me vendría mal...

Es que tengo vena socialista aún y me gustaría conocerme más a fondo jeje.

Un saludo, a seguir bien.

Carlos Suchowolski dijo...

Hugo, gracias; siempre surte efecto imán la mención de un nombre... aunque a veces también se produce (el efecto) mediante agujas y conjuros...
Bah, no me hagas mucho caso (sólo un poco, je...), que hoy voy de "mágico", o quizás sólo de... "cachondo".

Bueno, Monod te va a resultar muy interesante (hasta que llegues al final y te encuentres, algo afectado por el pesimismo, con lo mismo que a tí te queda en vena... y que a él le sobraba, curiosamente y a pesar de su crítica al "materialismo dialéctico" (nada; otro invento idealista, je...). Bueno, es lo que le sorprendía tanto a Revel si es que se sorprendía de verdad o actuaba de sorprendido, vaya... Me refiero a eso de que el 90% de los especialistas (Feyerabend meaning)tienen socialismo en vena. ¡Pero si hasta lo tenía él mismo, que lo fue de estudiante! En fin... para mí, ya sabes, es simple epifenómeno de la burocratización.

Sobre lo de Rousseau te diré que lo mento varias veces, sobre todo cuando arremeyo contra el liberalismo teórico.

Si tienes ganas, "prueba" (de) éstos que te listo a continuación donde salen desde Monod a Stalin entre una buena variedad de personajes:

http://unanuevaconciencia.blogspot.com/2007/04/de-quin-es-tambin-la-culpa-y-en-todo.html

y

http://unanuevaconciencia.blogspot.com/2007/05/decadencia-intelectual-y-burocratizacin.html

y

http://unanuevaconciencia.blogspot.com/2007/08/patrimonios-ideolgicos-del-pensamiento.html

y las más largas que podrías hallar publicadas aquí en abril, mayo y junio de 2008...

... aunque seguro que tienen algunas cosas que tal vez ya haya "superado". Y seguro que así te hago leer casi todo mi blog... je...

Bah, sería todo un honor, pero si no, espera, en la entrada que tengo a medias sobre los aspectos puramente políticos del liberalismo (con eje en el concepto de Libertad) te prometo decir algo de Rousseau.

Y, je..., si no prefieres un buen libro: "Razón, sentimientos y utopía" trata de Rousseau y Montesquieu, y acabas, je-je-je... mucho antes.

Por último (last but not least): vuelve aunque sea para elogiar mi trabajo, qué diablos!

Un abrazote y gracias por soportar todo esto hasta el final.

Hugo C. dijo...

Gracias a ti por los posts, y por el comentario en general.

"Praiseman" (hombre elogio) volverá jeje.

RDC dijo...

Conocer es crear.

Carlos Suchowolski dijo...

Sin duda, Robert. Se me ocurre (para variar y gracias al insentivo) que crear es tergiversar, o quizás mejor: adaptar...
Un saludo y força al canut (yo sí me lo puedo permitir aquí, je... Y ahora que me he acordado, voy para allá a ver si hubo reacción a la acción, je...)